domingo, 14 de diciembre de 2014

ENTRADA 4: Evaluación integral de los programas y políticas públicas

Como se ha revisado con anterioridad, la evaluación es un proceso constante que se lleva a cabo sobre las políticas o programas (que atienden problemáticas) y los efectos que estas tienen con los recursos que se le asignan.
Para el evaluador con visión integral es importante considerar que no solo se trata de mitigar en lo inmediato la situación de la población objetivo, sino también, tener una visión de mediano y largo plazo que permita que la brecha entre la población potencial y la objetivo se reduzca.
Pero ¿Cómo entonces se realiza una evaluación integral?
Desde mi humilde interpretación, los expertos en el tema coinciden en que la evidencia es la materia prima de cualquier esfuerzo de evaluación. La evidencia del problema, del contexto de la población objetivo, de la cobertura, de la planeación y diseño del programa, de la implementación, de los procesos, de la toma de decisiones, de los resultados, de los impactos mismos, entre otros; permite que, teniendo en cuenta nuestros criterios, establezcamos márgenes de movilidad para los alcances de una política o programa, es decir, nos permiten saber cuándo (y por cuanto) estamos por debajo o por encima de alguna situación deseada en cualquier momento del programa.

La evaluación integral, por lo tanto, brinda evidencias que permiten que la toma de decisiones mantenga constantes o incremente las situaciones deseadas sobre la población objetivo, logrando así que el programa alcance los fines que se propone.

1 comentario:

  1. Es importante desarrollar el tema, mencionar las fases evaluativas y su interrelación

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